El pago digital ya es parte de la vida de los usuarios

La expectativa del mercado con relación a los servicios de pago digitales es que los ciudadanos cada día se acostumbren más a este método utilizando su teléfono móvil.

Esto podría significar una reducción en el uso del dinero en términos físicos, pues las aplicaciones funcionarán como intermediarias entre la compra de productos y el consumidor.

Según los expertos reunidos en el pasado Foro Económico Mundial, en los próximos cinco años, el uso de aplicaciones para realizar pagos digitales incrementará en Latinoamérica, ya que es una región con clientes potenciales debido a que utilizan constantemente el móvil.

Para alcanzar este objetivo, se han acordado alianzas y apoyos gubernamentales. Un ejemplo de ello, es el Banco Interamericano de Desarrollo, ya que ha sido fundamental en la promoción de servicios para los ciudadanos que se quieren adaptar a estas nuevas tendencias digitales. La realidad es que la región de Latinoamérica se destaca como el lienzo ideal para las tecnologías y servicios de pagos en línea, en gran medida debido a algunos factores claves que incluyen:

  1. América Latina tiene una de las poblaciones de mayor crecimiento en usuarios de teléfonos inteligentes.
  2. De acuerdo con un estudio reciente de Inteligencia GSMA se estima que aumentará en un 79% el número de suscriptores de móviles para el 2020.
  1. América Latina es la segunda región de mayor crecimiento en el llamado comercio en línea, luego de Asia-Pacífico, según una investigación de 2016 desarrollada por Business Insider (BI) Intelligence.

Usted mismo quizás ha sido parte de esta transición al pago digital. Piense por un momento cuántas transacciones realiza por internet que requieren comunicación digital entre el comercio y su cuenta de banco. Según la última edición del Global Findex, los bancos continúan siendo percibidos como el lugar más ‘seguro’ para la información financiera de los consumidores. Estas instituciones financieras también están incorporando educación continua a los clientes, para ayudarlos en la transición a la banca digital, así como la implementación de aplicaciones (apps) que le faciliten su vida, de manera que el cliente no tenga que acudir al banco. Ante todo la industria bancaria busca que el consumidor perciba seguridad e inmediatez en sus transacciones.

Con el uso continuo de internet y el incremento de las transacciones digitales, estamos percibiendo una transformación cultural hacia la automatización de servicios, lo cual ha obligado a los gobiernos a establecer redes de comunicación eficientes, así como servicios que se adapten a la vida moderna.

En Bogotá, Colombia y en San Juan, Puerto Rico se promueve la compra adelantada de boletos para ciertos transportes públicos, como trenes semi-privados, a través del sistema de pago digital.

En otras ciudades como Sao Paulo, Brasil, que tienen problemas de densidad poblacional, se está tratando de educar a la sociedad sobre la ventaja de que más personas incursionen en el pago digital y opten por comprar tarjetas de transporte anticipadamente, lo cual  podría evitar largas filas y mejorar la productividad ya que se reducirían los retrasos en los lugares de trabajo. Todavía falta mucho por hacer, pero hasta el momento los pagos digitales han tenido buena acogida, debido a la inmediatez y al ahorro en tiempo y dinero que conlleva realizar transaciones online.

Hablemos de algunos riesgos

Si hay algo que le preocupa a los consumidores es que espíen su cuenta, sufran algún robo o se haga mal uso de su información. Es decir, que el portal cibernético, en el que confiaron para llevar a cabo sus procesos financieros, ponga en riesgo su cuenta de banco o que esté a la merced de “hackers”, que pudieran realizar crímenes cibernéticos usando sus datos.

Tanto el consumidor como el comerciante deben esforzarse en proteger sus datos al realizar compras o transacciones, por ejemplo, asegurándose que visita portales confiables.

Conscientes de esta situación internacional que afecta a diversos comercios y debilita la confianza del consumidor, las empresas están dedicando más tiempo a reforzar la seguridad en pagos digitales. Ejemplo de ello es PayPal, cuya red de comercios afiliados destacan la confiabilidad que encuentran en la plataforma y sus servicios tanto para el comerciante como para el comprador.